El sector agrario podrá ajustar su potencia eléctrica dos veces al año sin coste. Descubre cómo esta nueva normativa mejora la eficiencia energética, reduce costes y abre nuevas oportunidades para gestores energéticos. Una revolución silenciosa en la energía del campo.

Desde el 1 de enero de 2025, las explotaciones agrarias en España podrán acogerse a una nueva medida que permite realizar hasta dos cambios de potencia contratada al año sin coste adicional. Esta iniciativa, recogida en la Ley 1/2025, representa un avance clave para optimizar la gestión energética del sector primario. Su aplicación ofrece un nuevo marco de flexibilidad para adaptar la potencia eléctrica a las necesidades reales de producción, muy marcadas por la estacionalidad. Este cambio va en línea con las directrices recogidas en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima.
Contexto energético del sector agrario
El sector agrario opera en ciclos. Durante las campañas agrícolas, como la vendimia, el riego intensivo en verano o la recolección de aceituna, las necesidades energéticas se disparan. En cambio, durante los meses de inactividad o mantenimiento, la demanda cae drásticamente. Esta nueva normativa en cuanto a cambios de potencia permite adaptar el suministro eléctrico en función de estos ciclos, generando ahorros importantes en la factura eléctrica.
Se calcula que esta medida puede suponer un ahorro entre un 15% y un 30% anual en la parte fija de la factura eléctrica de las explotaciones agrarias, dependiendo del tipo de instalación y de la potencia contratada previamente.

Contratación energética a medida: más flexibilidad para el sector agrario
La potencia eléctrica contratada representa el máximo de energía, en kilovatios (kW), que un punto de suministro puede recibir de forma simultánea sin que se produzcan cortes o penalizaciones. Tradicionalmente, este valor debía fijarse con antelación y mantenerse constante durante todo el año, independientemente de las variaciones reales de consumo.
En el caso del sector agrario, esto suponía un problema estructural. Las explotaciones estaban obligadas a mantener una potencia fija durante todo el año, a pesar de que sus necesidades energéticas varían de forma significativa en función de la campaña agrícola. Como resultado, durante los meses de baja actividad, como el invierno o entre cosechas, muchos titulares continuaban pagando por una potencia que no utilizaban, generando un sobrecoste que afectaba directamente a la rentabilidad.
Con la entrada en vigor de la Ley 1/2025, esto cambia de forma sustancial. Ahora, las explotaciones agrarias tienen la posibilidad de realizar dos cambios de potencia al año sin coste adicional, lo que permite adaptar la potencia contratada a la realidad de cada temporada. Es decir:
- Durante los meses de menor demanda, pueden reducir su potencia contratada, ajustando el término fijo de su factura eléctrica y reduciendo costes innecesarios.
- En los periodos de mayor actividad, como primavera o verano, cuando se incrementa el uso de maquinaria, sistemas de riego o procesos de transformación agrícola, pueden aumentar la potencia sin penalizaciones ni cargos por exceso.
¿Quién se beneficia de este cambio?
Este nuevo enfoque permite cambios en la potencia y la tarifa eléctrica contratada e introduce un modelo de contratación energética mucho más flexible y personalizado, alineado con los patrones de consumo reales del sector agrario. Esta modificación beneficia a actividades como:
- Bodegas
- Almazaras
- Molinos de arroz
- Sistemas de riego
- Explotaciones agrarias
Todas estas instalaciones suelen tener un perfil de consumo eléctrico muy fluctuante, por lo que los cambios de potencia se convierten en una herramienta de gestión imprescindible.

¿En qué puede beneficiar aquí un asesor energético?
La implementación de los cambios de potencia nos supone una oportunidad estratégica para ofrecer un servicio de alto valor añadido al sector agrario. Esta nueva flexibilidad permite diseñar soluciones energéticas completamente personalizadas, adaptadas al ciclo productivo de cada explotación.
Entre los servicios que podemos ofrecer destacan:
- Monitorización del consumo por campaña agrícola, detectando picos de demanda y periodos de inactividad.
- Planificación técnica de los cambios de potencia óptimos, alineada con las fechas clave de cada actividad.
- Análisis del ahorro potencial y retorno económico, incluyendo simulaciones y comparativas.
- Gestión y tramitación administrativa ante la comercializadora, asegurando el cumplimiento normativo y la agilidad del proceso.
Esta propuesta no solo mejora la eficiencia energética del cliente agrario, sino que también permite a las comercializadoras fidelizar a un perfil de cliente que hasta ahora quedaba fuera de los modelos estándar de gestión energética.
Una ventaja clave para una agricultura más eficiente
La aprobación de esta medida supone un avance clave en la gestión energética de las explotaciones agrarias. Por primera vez, se reconoce de forma legal la necesidad de adaptar la infraestructura energética a un perfil de consumo altamente estacional, permitiendo un uso más racional y eficiente de los recursos.
Gracias a los cambios de potencia en el sector agrario, los titulares de explotaciones pueden tomar decisiones más inteligentes sobre su contrato eléctrico, evitando el sobrepago habitual por una potencia sobredimensionada. Esta optimización no solo se traduce en un ahorro directo en la factura, sino también en una mejora en los indicadores de eficiencia energética del sector.